La tradición navideña de los cuentos infantiles

Posted on: januari 5, 2018 Posted by: admin Comments: 0

La tradición navideña de los cuentos infantiles

En casa, siempre que se acerca un cambio de estación o alguna festividad importante, nos gusta leer libros relacionados. Es una manera muy bonita de preparar estos acontecimientos pero, además, leer un libro siempre nos invita al diálogo, a hablar, reflexionar, explicar y comprender mejor nuestro entorno.

Por supuesto, la Navidad no es una excepción. Hay muchos, muchísimos libros sobre la Navidad, los Reyes Magos, etc. El universo de los cuentos infantiles nos deja variedades de todo tipo para que cualquier niño pueda desarrollar su imaginación en estas fechas a través de la lectura.

Leer en navidad: una sana costumbre

Aunque bien es cierto que los niños cada vez leen menos y tienden por otras fuentes de entretenimiento como los videojuegos o los smartphones, la importancia de la lectura no ha desaparecido, y en ese sentido es de agradecer el esfuerzo de las editoriales por adaptarse a los tiempos que correr y ofrecer literatura en formatos más modernos y atractivos. Aun así, debe ser labor de los padres el hecho de dirigir la atención de los niños hacia la lectura.

Buena parte de la tradición del árbol de Navidad se origina en una leyenda europea. Durante una fría noche de invierno, un niño buscaba refugio. Un leñador y su esposa lo recibieron en casa yle dieron de comer. Durante la noche, el niño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el niño Dios. Para recompensar la bondad de los ancianos, tomó una rama de un pino y los dijo que la sembraran, prometiéndolos que cada año daría frutos. Y así fue como aquel árbol dio manzanas de oro y nueces de plata.

A medida que pasaban los años, y con la llegada del invierno la familia del leñador revestía sus árboles (cuando perdían hojas) para que los buenos espíritus que en ellos habitaban no marchasen. Los adornaban con manzanas o piedras pintadas y así cada año volvía el espíritu del ángel.

Se dice que este fue el origen del árbol tal y como lo conocemos hoy. Las bolas de cristal se incorporaron alrededor del año 1750 en Bohemia y la costumbre del árbol se extendió por Europa y América durante el siglo XIX. Evidentemente, el árbol se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la Navidad, y son pocos los hogares que no lo ponen y adornan en su casa, independientemente de la edad o de la ilusión que les queden por estas fechas tan señaladas. En una sociedad tan materialista y capitalista como en la que vivimos, no está de más ofrecer a los niños algunos símbolos más “puros” que nos recuerden lo que realmente significa la Navidad: estar rodeados de los seres más querido e invertir tiempo en la familia y amigos.